El Boden 2012 y el petróleo de Malvinas

Por Justo Laposta
Filosofista - Opinólogo






Aunque usted no lo crea. Y la verdad que es de no creer, pero la verdad se impone, aunque nos resistamos. Acostumbrados a que los políticos nos mientan y se rían de nosotros a nuestras espaldas, hoy ya no es necesario, la mentira es tan grande que ya no se puede tapar ni trasvestir. Nos tenemos que resignar a que las cosas sean como son, a que la historia se repita siempre de la misma manera aunque nos digan que la están transformando.
La presidenta Cristina Fernandez de Kirchner reconoció que los bancos allá por el 2001 le robaron a los argentinos sus ahorros en dólares, luego de haber desfalcado a la Argentina con operaciones financieras conocidas como Canje, Megacanje y Blindaje. Con el país en llamas, el nuevo y flamante presidente Eduardo Duhalde junto a Roberto Lavagna, ministro de economía, lanzaron el Boden 2012 para compensar a todos los ahorristas timados, “El que depositó dólares, recibirá dólares”, dijo el cabezón en su discurso de asunción. Lo cierto es que recibieron bonos, y como era de esperar, gran parte de los damnificados se deshicieron de ellos, en medio de un país en crisis económica y política. Los bancos y financieras les compraron estos bonos a precio vil. Para cuando habían salido no cotizaban a más de un 30 por ciento de su valor nominal. Es lo que hay, como se suele decir, y es preferible pájaro en mano que cien volando.
Hoy, 3 de agosto de 2012, diez años después, se paga la última cuota y se salda la deuda. Al erario público le significó casi unos 20 mil millones de dólares entre capital e intereses pagados. El 80 por ciento de esos títulos están en manos de bancos extranjeros, esos mismos que se robaron los dólares hace 10 años atrás, y hoy hacen un tremendo negocio cobrando un bono que cotizó un 130 por ciento. Como se suele decir en la jerga delictiva, nos hicieron la segunda. Los ladrones se quedaron con la compensación de las víctimas. “¡Que fantástico negocio, dos veces se quedaron con la plata de los argentinos!”, dijo la presidenta en su discurso en la bolsa de comercio de Buenos Aires. Lo dijo con una mezcla de admiración y envidia. Ella y su difunto marido también hicieron un fantástico negocio desde que están en el poder.
La pregunta que nos tendríamos que hacer todos es por qué los delincuentes señalados no están presos, y cómo es posible que el estado argentino liquide esos bonos sabiendo que los tenedores son esos mismos delincuentes. Es un fantástico negocio porque así fue orquestado, y nuestra excelentísima señora presidenta así lo reconoce. Así lo dijo, los mismos ladrones nos robaron dos veces, y muchos argentinos que nunca vieron ni van a tener un dólar, tuvieron que pagar una deuda en dólares por delitos que al poder político no le parece tan importantes. Jamás se les exigió a los bancos que devolvieran lo robado, a pesar de que fue un sector con ganancias siderales durante el kirchnerismo.
La presidenta se lamenta con resignación de raquítico, para luego inflar su pecho de orgullo porque somos un país, que a pesar de todo, cumple con sus obligaciones. Y en ese a pesar de todo está nuestra vergüenza, nuestro jibarismo, nuestra moral de esclavos. Estamos obligados a pagar, no importa cuan grande sea la estafa, estamos obligados. Y en ese deber a pesar de todo está nuestra debilidad.
Si pensamos en lo simple y transparente que fue la estafa, nuestros funcionarios tienen el nivel intelectual de un retrasado mental con un cucurucho pegado a la frente, como para no haberse dado cuenta. Pero como a simple ojos vista no son retardados, ni mongoloides, lo más probable es que sean cómplices cipayos de intereses foráneos.

Un dato curioso en toda esta premeditada estafa, son los bancos que cobraron estos bonos. Según la presidenta son bancos norteamericanos. Miente. Entre los tenedores de los bonos están los grandes fondos de inversión como Franklin Resources Inc, Capital International Fund, MFS Investment, Black Rock, Capital World Investment y Fidelity Investment. ¿Por qué miente Cristina? Porque muchos de ellos son a su vez accionistas de las empresas petroleras británicas que ilegalmente están desarrollando actividad en la plataforma marítima de las Islas Malvinas. De esta manera se viola la ley de hidrocarburos 26.659 (que este mismo gobierno sancionó), que establece "sanciones económicas e inhabilitación" a empresas ligadas a petroleras inglesas que operan en Malvinas.
“Sin deuda somos más libres”, reza la leyenda que colocó Hernán Lorenzino en el ministerio de economía, debajo de un reloj en cuenta regresiva. Es la cuenta regresiva de lo poco que nos queda de soberanía económica, política, cultural, mental. El cinismo político de este gobierno no tiene parangón con ningún otro. Pensar que las petroleras inglesas se están financiando con los ahorros de los argentinos para extraer petróleo de nuestras islas, mientras Cristina Fernandez es ovacionada por su compromiso indeclinable a la entrega absoluta de nuestra pálida y fantasmagórica soberanía, da un asco y una indignación que duele. El coro de aplaudidores y obsecuentes de siempre que siembran la tribuna del circo peronacho, le dan clima de fiesta y jolgorio a la entrega traicionera.
Los esclavos y servidores del imperio se divierten con orgullo mientras tiran manteca al techo y cuentan las ganancias de su labor delictiva. Otros festejan la libertad soberana agitando banderitas desteñidas y llorando con los goles de la selección, mientras se ahorcan con la tarjeta de crédito y sueñan con el auto cero kilómetro. Otros muchos, los más, son espectros de un país prometido que nadie concreta, y que en esa esperanza de pobre diablo sobrevive día a día, en un mundo en donde se ha extraviado la humanidad de los hombres.

Sin pelos en la lengua

Vito Sosa
Escribidor




Tenía pelos en la lengua. Lo noté una mañana después de lavarme los dientes y sentir que algo me raspaba el paladar. Fue duro creerlo, y asqueroso soportarlo. Al principio fue como una pequeña barba, algo que ensombrecía mi lengua, pero que raspaba por dentro y en ciertas oportunidades me daba náuseas. Los médicos me hablaron de un desequilibrio hormonal, me recetaron medicamentos y recomendaron estudios y análisis varios. Salí del centro médico con la sensación de que se habían reído de mí, que me habían atendido como si yo fuese la mujer barbuda.
Volví al mes, cuando los pelos de mi lengua tenían ya tres centímetros de largo. No solo era repugnante comer y beber con ellos, sino que ya me costaba hablar con claridad, las “eses”, “erres”, “enes”, “g” y “d”, me resbalaban o se perdían en un zumbido peludo. El mal aliento era constante debido a que los pelos y la saliva lograban una mezcla letal de pantano, de verdín y restos de comida. Lo peor era que yo a esa altura me había acostumbrado, pero no mi familia ni mi novia, que decidió alejarse por un tiempo hasta que yo resolviese mi problema. No la culpo a Irene por su decisión, el error fue mío al besarla en la boca sin decirle nada; casi se desmaya después de haber vomitado hasta el vacío; creo que todavía me odia. Irene, te pido perdón.
Los médicos habían decidido rasurarme la lengua y comenzar con el tratamiento hormonal. Fue un rotundo fracaso. Los pelos comenzaron a crecer con más rapidez y fuerza. A los cinco días tenía una bola de pelos en mi boca que no me dejaba hablar, frecuentemente me atragantaba con un mechón que caía por mi garganta; un día casi me muero atragantado por un exceso de tos y pelos. Mi vieja comenzó a rasurarme la lengua todos los días para que pudiera comer, pese a la insistencia de los médicos que ya querían internarme y llevarme no sé a que simposio. Me negué a seguir con el tratamiento que parecía empeorar el cuadro, pero empecé a preocuparme al ver que ni bien me rasuraban la lengua los pelos ya estaban ahí creciendo a una velocidad descomunal. Pensé en cortarme la lengua, pero temí que los pelos comenzaran a crecer por otros lados… quien sabe, podrían empezar a crecerme pelos en los ojos, lo que me impediría cerrar los párpados y luego ver, y lo peor de todo sería que no podría rasurarme los ojos sin lastimarlos, corriendo el riesgo de quedarme ciego. También podrían salirme pelos en las manos al punto de impedirme agarrar cosas, o en los oídos hasta dejarme sordo o hacerme estallar la cabeza por dentro debido a la presión que haría la bola de pelos… estaba condenado a la incertidumbre de no saber hasta cuando tendría que vivir con pelos en la lengua, que ya a esta altura me salían por la boca en una asqueroso mechón húmedo y maloliente.
El día en que la idea del suicidio rondaba por mi cabeza como última alternativa, ocurrió lo que yo hubiese sido incapaz de pensar. Mamá y Carolina discutían en la cocina a los gritos, los insultos y los golpes bajos se dejaban oir sin pudor, mis nervios comenzaban a desatarse peligrosamente, no me podía concentrar, no podía resolver si matarme con un arma o colgarme o cortarme las venas (ahogado jamás… tampoco el fuego o el tren). Entré furiosos a la cocina con el revolver del abuelo, dispuesto a matarla a las dos y después cortarme la lengua (a ver qué pasaba, no me iba a matar así porque sí), cuando escuché la última frase que pronunciara mamá antes del silencio cortante: “…te digo lo que siento porque yo no tengo pelos en la lengua querida…”. Fue más que suficiente para que mi mente quedara en blanco, para que el arma cayera al piso, para que se iluminara desde la nada la solución, la respuesta, la dicha, la felicidad. Un instante fuera del tiempo, en donde Carolina empezó a reír al ver el mechón de pelos saliendo de mi boca como una cola de caballo, una situación absurda y cómica prendida a las últimas palabras, que seguían rebotando en mi cabeza junto a las carcajadas que ya rozaban la insolencia. Carolina lloraba de la risa y mamá se las tragaba por respeto. Como pude les empecé a cantar las cuarenta a las dos, entre zumbidos peludos descargué el odio guardado por tantos años, los reproches miserables que se pudrían dentro, escupí sus máscaras hipócritas y las mías también, y confesé las ganas terribles de matarlas y cortarme la lengua… cuando salí de la cocina las carcajadas seguían rebotando por toda la casa, pero ya no me afectaban, me había sacado un gran peso de encima, me había liberado y ahora estaba dispuesto a ir hasta el final, era mi cura, el único camino.
Estaba tan extasiado por esta liberación que hasta en la calle le decía a las personas lo que pensaba de ellas, SIN PELOS EN LA LENGUA; horrorizados me miraban, se persignaban, huían. En la oficina me sacaron a patadas mis propios jefes, les dije lo que en cinco años no me atrví a decir, mientras me arrastraban por el pasillo les gritaba a Victor, a Marcelo, a Laura, a todos los que me miraban anonadados cómo me arrastraban hacia la salida, cómo los odiaba, lo tanto que los aborrecía, lo mucho que me gustaría verlos en la miseria, aplastados por la desgracia, la adrenalina y la situación misma me excitaba cada vez más. Visité a los pocos amigos que tengo (o mejor dicho que tenía) y les vomité con detalles todo lo que me había guardado y más. Cuando llegué a la casa de Irene, ya se me habían caído casi todos los pelos de la lengua, lloré de felicidad y de tristeza cuando escuchó las confesiones crueles y ruines que le hice. Eso sí, tuve la delicadeza de pedirle disculpas por el incidente del beso peludo. Igualmente me mandó a cagar.
No me volvieron a salir más pelos en la lengua. Tampoco puedo hacer amigos ni conseguir trabajo. En cuanto digo lo que pienso se me cierran todas las puertas. Nunca pensé que vivir sin pelos en la lengua iba a resultar más difícil que tenerlos. Me quedé sin familia, sin amigos, sin trabajo, cualquier desconocido se enoja conmigo en cuanto le digo algo. Quizás me tome demasiado enserio esto, al punto de convertirme en un cínico, un indeseable. Pero hay algunos locos por ahí que me escuchan y se ríen, (la verdad, sobre todo de sí mismos, les da gracia, les divierte la caricatura) que me dan la razón y me dicen que el mundo todavía no está preparado para una persona como yo. Esas son las únicas personas que de vez en cuando me tiran un cobre para que pueda comer algo, que me dan alguna pilcha vieja o una viandita con lo que sobró de anoche. Me gusta estar con ellos porque me convidan cigarrillos y me escuchan y se ríen y me dicen que sí, que es verdad, mientras me dan unas palmaditas en la espalda y me invitan a seguir mi camino para que no los moleste más; ya lo sé que es así, y se los digo, y se los digo siempre que paso, porque si hay algo que no tengo son pelos en la lengua, cualquier cosa menos pelos en la lengua.

En el Corso Peronista

Hugo Moyeja

Por Hugo Moyeja
Periodista Barra Brava



"Con los dirigentes a la cabeza, o con la cabeza de los dirigentes".
Juan Domingo Perón


                                                Ni bien bajé del subte en la estación Independencia sentí los bombos, desde el mismo sótano de la ciudad se escuchaba el rebatir. A medida que la escalera mecánica me asomaba al exterior, el bullicio aumentaba en un día soleado y caluroso, atípico para fines de junio; era como se suele decir, un día peronista. La 9 de Julio estaba colmada de gente, banderas, micros, ambulancias y motos. Las columnas de trabajadores se agrupaban por sectores de acuerdo a las delegaciones y se preparaban para marchar hacia la plaza. Todo en la Argentina obedece a ciertos rituales, y los ritos sindicales tienen esa extraña mezcla que se ve en el futbol, en las murgas y la kermese. Como buenos barras bravas agitan banderas y despliegan los gigantescos trapos, en donde se lee el nombre de la agrupación y el delegado. Cada agrupación va acompañada por una orquesta de bombos, redoblantes, silbatos, y cantitos de cancha tipo “olé olé olé, olé olé olé olá…”. La entrada a la plaza es muy importante, y todo está organizado. Las distintas delegaciones esperan en la 9 de Julio a que les den la orden para movilizarse. Algunas lo hacen por las diagonales, otras por la mismísima Avenida de Mayo. Como los Borrachos del Tablón o la 12, entran agitando las banderas en medio del estrépito de la murga y los cantos, apareciendo de entre las nubes de humo del chori y el paty, poseídos por el corso peronista, las bombas de estruendo y las bengalas.
Cuando parece que la plaza está llena, siguen llegando delegaciones. La marcha peronista se mezcla con la voz del locutor del acto, muy parecida a la del único orador del día, que insiste en los términos pacíficos de la movilización y el reclamo, y aprovecha para intercalar frases de Perón y de Evita. Se ve mucha gente contenta, como si estuviese en una fiesta, charlan, se ríen, se pasan bebidas y se hacen bromas. También vi muchos curiosos y turistas que sacan fotos. Se están divirtiendo, están disfrutando ese espléndido día peronista. Cierto es que cuando habla el orador casi nadie lo escucha, porque no van por él.
Ninguno de ellos representa al pueblo ni a los trabajadores. Tanto políticos como sindicalistas son millonarios, empresarios y están encadenados a intereses que nada tienen que ver con lo nacional y popular. Ojo que los profetas o mesías tarde o temprano mueren en la cruz para convertirse en mártires. Y ya sabemos que el dogma político vive de la fe y las esperanzas de los tontos. 
Es el resultado del cruce de generaciones políticas y gremiales, es la marcha peronista junto a las murgas y el barandazo a porro, todo mezclado en un realismo mágico a lo Gabriel García Marquez. Excrecencia de un país que es más la expresión de una obra de Ionesco, pero que sobrepasa lo absurdo para hundirse en lo patético, en las formas grotescas de procesos políticos movilizados por el odio y los viejos revanchismos. Una conquista épica que de pronto se convierte en pesadilla, una pesadilla que se repite una y otra vez como si fuese parte de un guión gastado, corregido según las circunstancias y las épocas. Las mezquindades y las ambiciones desmedidas que impiden proyectos colectivos y objetivos grandiosos. La mirada pequeña, el jibarismo de políticos lactantes y la mediocridad de dirigentes sindicales que piensan y actúan como señores feudales. Divididos por mentiras del pasado y egoísmos de moda, el país no sale del fango abstracto de relatos épicos que nada tienen que ver con nuestra realidad. Pero allí es donde se revuelcan los cerdos, en la promiscuidad política de izquierdas y derechas que abusan de las ideologías, pero que en definitiva abrazan el poder y el dinero, que no tienen ideologías ni religión.

Cuando me estaba yendo por diagonal norte, todavía llegaban delegaciones y agrupaciones. El olor del chori ya era parte de la naturaleza del lugar, y el sonido de los bombos se apagaba en el eco que devolvían los edificios. Me pregunté si no había sido testigo de una escena mil veces repetidas, mientras la marcha peronista se hacía oír todavía desde los parlantes de un micro. Así me fui, con el sabor amargo de estar atrapado en un viejo libro de historia. 


***


Escuchá el audio con testimonios de dirigentes sindicales y populares, reproducido al aire por RADIO ATÓMIKA, en PAGA DIOS, el viernes 29/07/2012.


MEDIA DOCENA
CONTENIDOS

24 de Marzo, Día de la Desmemoria

Por Justo Laposta
Filosofista y Opinólogo


“Nunca arruines tu presente por un pasado que no tiene futuro.”
Dalai Lama
"La verdad triunfa por sí misma, la mentira necesita siempre complicidad"
Epicteto
Se me ocurrió la insolencia de pensar que el agregado de un día feriado en nuestro calendario con motivo de la memoria, no es otra cosa que marcar el hecho de que somos unos desmemoriados, y también que nos gustan los feriados para hacer cualquier cosa menos pensar, reflexionar, o cualquiera de esos verbos molestos que tanto incomodan a los que decretan feriados. El 24 de marzo, “Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia” no es otra cosa que la desmemoria consumada clavada a un almanaque. El día de la memoria es para los desmemoriados, es para los que no quieren recordar, es un nuevo atentado contra la historia, otro golpe de Estado a una pobre nación testimonial.
Y si hablamos de memoria por qué no recordamos mejor el 9 de diciembre de 1985, el día que se hizo justicia, dando sentencia a las juntas militares. ¿No fue ese el día de la Verdad y la Justicia? ¿Por qué recordar el día que el enemigo nos dio el terrible golpe? ¿Por qué no recordar el día en que la “justicia democrática” golpeó fuerte al enemigo, y que constituyó un hecho sin precedentes en América Latina? ¿Por qué la memoria tiene que estar manchada de sangre? Recordamos a los enemigos de la humanidad con todos los ingredientes del morbo bien documentado, una buena lección para esclavos sodomizados que osaron soñar con revoluciones políticas y sociales. No vaya a ser que la memoria nos recuerde que un día se hizo justicia. Al fin y al cabo le hicieron feriado a la memoria.
Cabe recordar, si es que de memoria hablamos, que el 28 de diciembre de 1990, día de los Santos Inocentes, Carlos Menem firmó los indultos que dejaban en libertad a todos los militares y montoneros condenados, y daba por finalizados los juicios contra Guillermo Suárez Mason y José Alfredo Martinez de Oz. La furia de un pueblo doblemente herido y engañado no se hizo esperar. Como corresponde a una turba iracunda de esclavos sodomizados, solo hubo una marcha de repudio encabezada por Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. La verdadera furia vino mucho después, a fines de 2001, cuando los bancos le robaron a la clase media sus ahorros en dólares. En este caso voltearon a un ministro de economía y un presidente a los cacerolazos, con disturbios, grandes movilizaciones, muertos y todo. Moraleja...
Llamado de atención a la memoria de los argentinos: Carlos Saúl Menem fue reelegido como senador de la nación por la Rioja en las últimas elecciones de 2011, pese a haber hecho uno de los actos criminales más grandes de nuestra historia democrática, indultar genocidas condenados por la justicia civil; y no está preso, ni fue juzgado por ello. Y esto no se considera un crimen de lesa humanidad. Moraleja…
Otro hecho que llama la atención y no es parte de la memoria, es que en junio de 2005 la Corte Suprema de Justicia de la Nación resolvió la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y de Punto final, declarándolas inconstitucionales, pero jamás vimos a los responsables de esas leyes ni a los jueces de la Suprema Corte comparecer en el banquillo de los acusados por tal ignominioso hecho. Otra vez los militares al banquillo, juicio y castigo. Otra vez nos tragamos una dictadura sin cómplices, sin ayudantes, sin ideólogos. Nada de ministros, jueces, periodistas, empresarios, políticos, embajadores, etc. Imágenes grabadas a fuego: botas, ametralladoras, el bigote de Videla, centros de detención, Comunicado Nº 1… Pero en nuestra memoria no hay civiles, no hay políticos, no hay ministros, solo hay milicos genocidas.
Y llegamos al boom del cinismo total, de la memoria mentirosa. Los grandes restauradores de los Derechos Humanos en la Argentina: Nestor Kirchner y Cristina Fernández, un matrimonio de abogados que en la época de la dictadura amasaron su fortuna gracias a la circular 1050 creada por Martinez de Oz para favorecer la usura financiera y dejar en la ruina a millones de argentinos. Como abogados jamás presentaron un Habeas Corpus a favor de detenidos. En 15 años de gobernación ininterrumpida en Santa Cruz, Nestor Kirchner jamás hizo un acto el 24 de marzo, ni promovió políticas de derechos humanos. Le agarró el ataque ni bien asumió como presidente. Cabe recordar las palabras de Julio César Strassera, quien fue el fiscal en el juicio a las juntas, a propósito de la política de derechos humanos llevada adelante por los Kirchner. A fines de 2008 acusó al gobierno nacional de no querer acelerar las causas por delitos de lesa humanidad. "Estas causas son muy complicadas. Pero el Poder Ejecutivo no las quiere tratar porque le conviene prolongarlas ya que las quieren usar como bandera de los derechos humanos, de la que se ha adueñado". En esa ocasión también afirmó: [...]"si las elecciones de 1983 las hubiera ganado este oficialismo, no hubiera habido ningún juicio contra los militares".
Hasta Hebe de Bonafini nos quiso convencer con que “este es el país que soñaban nuestros hijos, un país de igualdad, libertad y justicia”. Parece que los desaparecidos fueron los mártires de la democracia, y que sus ideales políticos y sociales eran los mismos que el del modelo kirchnerista. Esto nos demuestra que poco conocían a sus hijos estas señoras, que subastaron la memoria de los muertos para que encaje de maravillas en este nuevo relato épico hecho para una democracia de esclavos. Los milicos fueron el brazo armado de un poder mucho más grande que necesitaba deshacerse de mucha gente con conciencia política, para construir un modelo de país a la medida del poder financiero internacional y las grandes corporaciones. Lo que se quiere olvidar, es que las generaciones muertas estaban capacitadas y comprometidas para llevar adelante un proyecto político superador, que antes de luchar contra la dictadura lucharon contra esta democracia de cuarta, hecha para unos pocos. Nos quieren borrar de la memoria que cuando la fuerza de la justicia no alcanzó se hizo necesaria la justicia de la fuerza. Por eso hoy quieren un pueblo manso, pacífico, que haga marchas del silencio o festeje un día de la memoria y la justicia que no incluya nuestros derechos de hoy.
Tengamos mucho cuidado con esto, no nos dejemos desmemoriar con respecto a los derechos humanos. Cada vez que aparece esta palabra pensamos en los desaparecidos. Hay una apropiación de sentido usada políticamente. Parece que solo nos ocupamos de los derechos violados hace 36 años. Todas las energías y recursos puestos ahí. Y nos olvidamos de las violaciones del presente, de los grandes delincuentes contemporáneos, de la dictadura democrática que sigue los senderos de la dictadura militar, de la miseria indigente en un país que produce alimentos para 300 millones de personas, de la falta de vivienda en un país en donde lo que sobra son tierras, de la falta de oportunidades en un país lleno de recursos, de la ausencia de futuro en un país lleno de promesas.
Como ejemplo, Declaración Universal de los Derechos Humanos, Artículo 25:
1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.
2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual protección social.
Artículo 26:
1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
Nos olvidamos, somos desmemoriados los argentinos, por eso siempre nos vuelven a contar las cosas. Por eso ponen un día de la memoria, que nos ayuda a olvidarnos a nosotros mismos para llorar nuestros muertos. Un pasado bien presente, un presente que acusa al pasado de todos los males, con muchos testigos pero pocos condenados. Un futuro que se repite en promesas, un presente despojado de realidad. Un día de la memoria, solo un día. El resto se pierde en el olvido. Alguien en algún momento nos contará qué pasó.
***
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La muralla de la Demagogia

Por Justo Laposta
Filosofista - Opinólogo

Contemporáneo de las guerras de Aníbal, Shih Huang Ti, rey de Tsin, redujo a su poder los Seis Reinos y borró el sistema feudal: erigió la muralla, porque las murallas eran defensas; quemó los libros, porque la oposición los invocaba para alabar a los antiguos emperadores.
Quemar libros y erigir fortificaciones es tarea común de los príncipes; lo único singular en Shih Huang Ti fue la escala en que obró. Así lo dejan entender algunos sinólogos, pero yo siento que los hechos que he referido son algo más que una exageración o una hipérbole de disposiciones triviales.
Cercar un huerto o un jardín es común; no, cercar un imperio.
Tampoco es baladí pretender que la más tradicional de las razas renuncie a la memoria de su pasado, mítico o verdadero. 
Tres mil años de cronología tenían los chinos (y en esos años, 
el Emperador Amarillo y Chuang Tzu y Confucio y Lao Tzu), 
cuando Shih Huang Ti ordenó que la historia comenzara con él.
Borges – La muralla y los libros


El pecado capital de todo político es querer que la historia comience con él. Ya está en desuso eso de quemar libros y herejes. Hoy es mucho más efectivo la infinita repetición de un nuevo “revisionismo histórico” a medida, que vuelva a reescribir los libros; y la descalificación de los opositores y voces críticas, para anularlos en el panteón de los cipayos y vendepatrias.
La Argentina no tiene 5000 años de historia como los chinos, pero algunos personajes de nuestra historieta han querido quedar en los libros como grandes emperadores. El ejemplo emblemático fue Perón, quien fundó el Partido Justicialista y una nueva dinastía política que dejó profundas huellas en la historia nacional. Luego lo tenemos a Menem, la antítesis de Perón, el hijo bastardo de la derecha peronista, que quiso quedar en la historia desandando el camino hecho por el general. Y en las últimas hojas de nuestro libro aparece el matrimonio Kirchner, quienes se proclamaron hijos legítimos de la izquierda peronista, y por eso mismo se propusieron como Shih Huang Ti, quemar todos los libros (o reescribirlos como en “1984” de George Orwell) y construir una gran muralla para que la historia comience con ellos.

Sin embargo ningún peronista quiere que la historia empiece con ellos, para eso ya está el viejo testamento con su propio Moisés y la tierra prometida, es decir, Perón y la justicia social. En realidad, lo que quieren los “Neoperonistas” es que el nuevo testamento comience con ellos, ser el mesías, el cordero de Dios, que trae la buena nueva para la salvación de los pecados pasados. Para eso la historia ha sacrificado muchos inocentes, mientras los viejos profetas juraban la venganza en manos del Salvador: -Él volverá a traer la justicia para que las almas de los mártires puedan por fin descansar en paz!
No es muy difícil reescribir la historia política a través del simbolismo teológico para darla a todas aquellas almas sufrientes, a todos aquellos sedientos de justicia, para que se conviertan en nuevos fanáticos que aplauden y vitorean en medio del apocalipsis. Los evangelistas del nuevo testamento saben muy bien que no hay cuerpo resucitado, sino un cadáver descompuesto que hay que disimular bajo las santas túnicas de una retórica que hipnotiza hasta los espíritus más inteligentes. Ya no alcanzaba solo con multiplicar el pan y el vino en las choriziadas de Plaza de Mayo, había que refinar la mentira para los de panza llena y cerebro bien peinado. Había que tocar hondo en su corazón, apelar a décadas de indignación y sueños frustrados, a deseos de venganza, a revanchismos partidarios, y por fin, a la reivindicación de una Argentina en serio.
Por eso construyeron una gran muralla como nunca antes la política argentina había hecho. Esta muralla no está hecha de piedras, ni de libros, ni de dinero. Está hecha sobre discursos, sobre huecos ladrillos de palabras, que rodean su fortaleza y la hacen inmune a la realidad. Estos discursos sacados del mejor manual de Arturo Jauretche, los vistieron de un progresismo implacable, de un antiimperialismo intransigente y sobre todo, de los grandes restauradores de los derechos humanos. 

Pero sin embargo, formalmente, estructuralmente, económicamente, financieramente, nuestro país sigue los mismos senderos inaugurados por la última dictadura militar. 

Por eso debiéramos hacer como Shih Huang Ti, quemar todos los libros y derribar la muralla, para que la historia, de una vez por todas, comience con nosotros.





La privatización de los alimentos

Nietzsche Guevara
Revolucionario Bohemio

¿Qué dirías si en casa del carnicero te dieran de comer milanesa de soja? No seas víctima de los alucinógenos conceptuales. Cuidado con el exceso de propaganda y la falta de salud crítica. Sacate el corpiño de los ojos y mirá lo que pasa en un país poco serio.

La Argentina es un país que produce alimentos para 330 millones de personas. ¿Cómo puede ser que siendo 40 millones de habitantes, si sumamos a pobres e indigentes juntamos a la mitad de los argentinos? ¿Excedente exportable o excedente humano? 200 años de historia nos muestran que el “Modelo” siempre es el mismo: una granja colonial achicada a golpes de hambre y miseria, para que el excedente siga siendo exportable.
La producción de alimentos de la Argentina puede darle de comer a una población 8 veces mayor a la nacional. Si la oferta sigue a la demanda, como nos mandan a enseñar, tendríamos que tener nuestras mesas llenas de manjares y a muy bajo costo. Sin embargo, en la Argentina pagamos los alimentos a precio dólar y nuestra dieta cada vez se asemeja más a la de los chinos. Países europeos que importan nuestros alimentos pagan lo mismo que nosotros teniendo un nivel adquisitivo 3 veces mayor, es decir, les sale más barato comer. La diferencia la pagamos nosotros y los 6 millones de indigentes que necesita el “Modelo” para poder sostener esta infamia.
Según la comparación de los dos últimos censos (2001-2010) el crecimiento vegetativo de la población fue de 1,5 millones de habitantes. De 38,5 a 40 millones. No solo la tasa de crecimiento es muy baja para un país con superproducción de alimentos y bastas extensiones de territorio, sino que el tipo de crecimiento es precario al tratarse de indigentes y pobres. Según el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, entre el 2006 y el 2010 se sumaron 1,1 millones de indigentes al saldo del desperdicio humano que fabrica nuestra política, de la mano de los sabios gurúes de la economía financiera.

La mentira es tan grande y grotesca que lastima. Desde el golpe del 76 hasta hoy, se siguen los mismos dictados políticos, económicos y financieros que imponen los dueños del mundo y llevan a cabo los cómplices sinvergüenzas, que vendieron a muy bajo precio la mínima dignidad que se puede tener, la de asegurarle un plato de comida a cada uno de sus hijos.


Fuentes


Cantidad de alimentos que produce la Argentina


Indice de pobreza e indigencia

Salarios
Tabla

Censo 2001 – 2010

Precios de alimentos en el mundo
CARREFOUR ESPAÑA

EEUU

Inglaterra

Brasil




Cartas de Nietzsche Guevara - El Anticristo argentino

En un esfuerzo por poner en marcha la verdadera revolución, la transvaluación de todos los valores, Nietzsche Guevara, escribió una serie de cartas dirigidas a un grupo cuidadosamente seleccionado de personas, para comenzar con esta tarea. Su visión e interpretación del estado lamentable del mundo llama a perder la paciencia, e imprimir en la historia un acontecimiento irreversible que saque del poder a los enfermos y degenerados mentales.
Estas tres cartas transcritas a continuación son gentileza de la gente de PAGA DIOS, quienes fueron contactados por este extraño Zaratustra de las pampas. Según nos informaron, la revolución fue frustrada una vez más, y todavía este hombre, desde la clandestinidad, está esperando el momento justo para volver a lanzarse ante una nueva oportunidad histórica, que deje en jaque a la dictadura mundial de esclavos.


Carta 1

Queridos amigos:
                                   Mis disculpas, pero no podré ir como prometí. Asuntos muy importantes me reclaman a último momento. La revolución es inminente, las máscaras se caen y los degenerados que usurpan el poder son cadáveres políticos. Las condiciones están dadas para que este Manicomio sea prendido fuego. Los muertos vivos y los vivos muertos no pueden seguir más al mando de las cosas, es hora de perder la paciencia y curar a este mundo de una larga enfermedad que lo mantiene postrado y empequeñecido.
Es hora de que nosotros, hijos de Dionisios, rujamos como leones en medio de la selva y le digamos NO a los enfermos y degenerados mentales. Porque ya hace tiempo que la verdad está desnuda ante nuestros ojos: lo peor y más bajo de la humanidad ha triunfado, los débiles, los esclavos y los enfermos impusieron su punto de vista y sus valores. Hace tiempo que el hombre viene siendo nivelado hacia abajo, empequeñecido, reducido a sus formas más débiles, enfermado por dentro por la religión y la democracia moderna. El hombre debe reducirse a un esclavo para poder adaptarse a esta forma de vida, y la vida, así, se convierte en una lenta y dolorosa enfermedad que nos queremos sacar de encima como un gran lastre.
Es hora de decirle SI a la vida, a los instintos, a la locura. Es hora del motín en este Manicomio, en donde los enfermos morirán en la soledad de sus venenos y una nueva Salud le cambiará la cara al mundo.
Nosotros, hijos de Dionisios, estamos llamados a esta tarea transformadora. Por eso cuento con ustedes, y ustedes con nosotros. Juntos destruiremos a martillazos el Nihilismo Oscurantista.
Atentamente, Nietzsche Guevara


Carta 2

Amigos míos:
                        Esto va más rápido de lo que pensé. Día a día, minuto a minuto somos más. El movimiento crece y la paciencia se agota. Nuevas tareas y urgencias me retienen. La responsabilidad es muy grande y la oportunidad histórica única. El enemigo del hombre y de la vida está alerta, y no es el diablo. El calumniador del cuerpo y de la alegría está al acecho. Los traidores cambian sus disfraces y sirven al amo por dinero, honores y una migaja de poder. Así se rinde honores a la bajeza, a la traición, a la debilidad, a la cobardía, a la ignorancia, a la mediocridad, a la obediencia, a la moda, al fetichismo, a la frivolidad, y otras virtudes modernas. Entonces, para ser reconocido y llevarse los aplausos sociales, hay que alinearse a lo que la civilización dice que está bien. Esta es la evidencia del extraño fenómeno histórico en donde los débiles vencen a los fuertes. Así es como los esclavos terminan por dominar al hombre noble. Y no fue por adición de sus fuerzas como lograron esto, sino por separar al fuerte de lo que él puede, enfermando sus instintos con el veneno de la culpa. Llevando a cabo su venganza como lo hace una terrible enfermedad: por contagio.
“Yo puedo ser como el león, pero tengo las fuerzas de prohibírmelo”. Así habla un esclavo, así disfraza su cobardía presentándola como una gran conquista. Así triunfa su enfermedad y la potencia de su contagio. Así empequeñecen el mundo, en donde ya no queda lugar para la vida salvaje, sino para el tranquilo y monótono pastoreo de las ovejas y el pacífico rumiar de las vacas. Los leones son prohibidos. Los leones comienzan a sentirse culpables de su apetito y de su insolente rugido, y entonces se obligan a ser como las ovejas y terminan rumiando como las vacas. El león ahora está enfermo, pero cree que lo han curado de una terrible enfermedad: la de ser león.
Este terrible daño a la salud de la humanidad ha sido inoculado por el cristianismo, el capitalismo financiero, el comunismo socialista, el totalitarismo, el imperialismo democrático, la globalización, y cualquier forma que busque la estandarización e impersonalidad del hombre. Compárese cualquiera de estos nihilismos decadentes con el Imperio Romano, con las Polis Griegas, con el Zaharismo Ruso y sabrán entonces el daño que se ha hecho. Compárese cualquier bufón político moderno con un Cesar, un Napoleón, un Pericles o un San Martín, y se podrá sentir en toda su dimensión el hecho de que hoy ya no hayan grandes hombres ni grandes civilizaciones. Son asfixiados y condenados antes de poder dar un gran paso.
Pero lo peor de todo esto es que parezca normal, que la debilidad sea el patrón de medida, que la impersonalidad y la igualación sean los derechos eternos de la humanidad. Que no se quiera a lo grande, que no se quiera ser fuerte, que la locura sea un delito, que la fuerza no quiera ser fuerte. Esto es obra de degenerados mentales y tísicos del alma. No podemos querer que esto siga así. No hacer nada es legitimarlo. No perder la paciencia es una apología de la debilidad.
Solo el espíritu de Dionisios nos lleva a escalar grandes cumbres y a bailar sobre los muertos vivos. Solo así podremos crear con la inocencia de un niño y la sabiduría de un viejo Vizcacha.
Atentamente, Nietzsche Guevara

Carta 3

Queridos amigos:
                                   El mundo se cae a pedazos y todos hacen lo imposible para sostener las ruinas, para conservar un mundo arruinado. La avaricia y el egoísmo enfermo de los buitres solo quieren la carroña de hoy y piensan en los cadáveres que quedarán mañana.
Nosotros queremos tirar los andamios y las viejas columnas que sostienen a esta moribunda civilización. Hay que ayudarla a morir, y así empezar a construir algo nuevo. No queremos el poder, tenemos el poder, y poder es crear. Esa es nuestra voluntad, esa es nuestra alegría. Querer esto es crear nuevos valores, no desear valores establecidos. Ahí está la seducción y la trampa: crear sin buscar el aplauso social. ¡Qué mierda nos importa a nosotros la sociedad y sus valores!
El hombre tiene que ser superado, esta lamentable organización de esclavos y enfermos tiene que quedar en la historia como un grotesco recuerdo.

Atentamente, Nietzsche Guevara