No hay mejor forma de conjurar la muerte y el silencio de una cultura necrológica, que festejando el cumpleaños de los que nunca mueren, como Alfredo Zitarrosa, poeta popular, juglar de las calles y las esquinas y los bares, hermano latinoamericano. Por eso hablamos con su hermana, María Cristina Zitarrosa, para revivir aquellos años que no mueren en libros de historia, sino que están vivos en la memoria y en la música de este entrañable revolucionario sin armas.
Uno
toma conciencia de su docta ignorancia cuando le tiene que explicar algo a su
hijo. Todo parece muy fácil, muy sabido, hasta que se topa con la curiosidad,
la inteligencia y la inocencia de una nena de siete años. Le tuve que explicar
a mi hija por qué era feriado el 24 de marzo. Tuve que pensar desde dónde, con
qué palabras, que cosas contarle, porque para esto no hay horario de protección
al menor.
Tenía
que empezar por el golpe de Estado, pero para que se entienda había que
explicarle antes la diferencia entre una democracia y una dictadura. Pero eso
no era nada, lo peor era cómo contarle el horror, cómo hacerle entender a una
nena que se secuestraban, se torturaban y se mataban personas por motivos políticos
e ideológicos. Aclararle que no eran solo militares los que ejercían el terror,
sino también policías, curas, empresarios, vecinos, compañeros de trabajo,
periodistas, políticos. Cómo explicarle que no fue una guerra contra un enemigo
invasor, sino entre propios hermanos con proyectos distintos; que no fueron dos
demonios los que combatieron, sino la codicia inhumana de un sistema económico
genocida a escala mundial, contra cualquier proyecto comunitario. Cómo explicarle
sin quebrarme que muchas personas perdieron a sus padres, sus hijos, sus
nietos, sus hermanos, sus amigos, y que muchos todavía no saben qué fue de
ellos.
Cómo
explicarle el indecible dolor causado, la herida abierta que todavía supura y
la discapacidad vigente de un país al cual le han amputado miles de sus
miembros. Nos fuimos curando del miedo y del silencio cómplice, pero cómo
explicarle que las consecuencias políticas y económicas todavía hacen daño en
un país dividido por demagogos y nostálgicos de la mano dura.
Cómo
explicarle sin hacerle daño, sin violar su inocencia. Cómo explicarle todo esto
si ni siquiera yo me lo puedo explicar. Cómo fue posible tanto odio, tanto
daño, tanta muerte, tanto silencio, tanto miedo.
Se
lo conté como pude, como me salió, como me dolió. Pero no le expliqué nada, los
chicos no son tontos.
Cuando se abre el telón desaparece el mundo cotidiano para entrar en catarsis mística, y sublimar la realidad que duele en las caricias mágicas del arte.
Cuando el artista levanta el teléfono para que los humanos curiosos pregunten, se abre el mundo interior de este genio mágico que es Alfredo Alcón, para tranquilizarnos con sus palabras, y demostrarnos que él también es humano, demasiado humano, aunque no podamos creerlo.
PAGA DIOS Por Radio Atomika Todos los viernes de 22 a 0 Hs
Nos
enseñaron desde chicos lo importante que es estudiar, porque los burros no
tienen futuro. Lo escuchamos en todos los discursos de todos los políticos de
todos los partidos, que la educación es una prioridad y una garantía de futuro,
que no es un gasto sino una inversión, que los pueblos analfabetos son
explotados, manipulados, oprimidos. Pero a la hora de las paritarias, a la hora
de negociar un salario digno, son más avaros que el Tío Rico. Nunca se los ve
tan celosos del erario público, ni cuando negocian pagar deuda externa
ilegítima. Nunca se los ve cuidar tanto de los fondos públicos, ni cuando
negocian los abultados sueldos y las generosas dietas de los funcionarios y
legisladores. Se defiende la educación pública y gratuita pero se destinan
multimillonarios fondos para subsidiar la educación privada de la santa iglesia
católica, mientras lágrimas de cocodrilo llueve sobre los maestros.
Mientras
tanto los sindicatos docentes dan un triste espectáculo y un triste ejemplo de
lucha y dignidad. Revolcados en el fango del egoísmo y la falta de imaginación,
se cagan en los valores que pretenden enseñar, y con el ejemplo nos demuestran
que en última instancia lo que importa es la guita.
Todos
luchan y apoyan la educación pública, la salud pública, pero ni bien pueden mandan
a sus hijos a escuelas privadas y a los mejores sanatorios. El doble discurso,
la doble ideología, el mismo billete. Todos parecen negociar para el mismo patrón.
Una
verdadera experiencia democrática e igualitaria sería que los hijos de todos
los funcionarios y empleados públicos asistieran obligatoriamente a escuelas
públicas y se atendiesen en hospitales públicos, dado el prestigio e
importancia que estos les dan. También que los docentes tengan el mismo sueldo
que un funcionario público, o viceversa, ya que en ambos, según la lógica
vigente, se juega el futuro de
la nación toda.
Una entrevista formal y correcta sobre su
vida y la música, deriva en un cuasi viaje lisérgico a través de los misterios
masónicos, el complot alienígena y el origen de la raza humana, para terminar
hablando de la música del cosmos.
Rayate un peyote, hacete un tecito,
ponete cómodo y escuchalo a Botafogo como nunca en este eter etílico del bar
atómiko.
PAGA DIOS Por Radio Atomika Todos los viernes de 22 a 0 Hs
Todos los días a la hora 25, paso por la esquina que está a mitad de cuadra. Llego para la dispersión de la
asamblea de los revolucionarios conservadores, que están cambiando el futuro
para garantizarles una mejor vida a nuestros antepasados. Grandes nostalgiosos
del futuro, pero con esperanzas de un pasado mejor. Tienen una frase que me
gusta: “Lo futuro pisado y lo pasado por hacer”. Son parte de la vanguardia
clasicista de la aristocracia popular, con profundas raíces en la tradición
innovadora de los tiranos democráticos del materialismo dialéctico cristiano,
que lucha por la desigualdad de los hombres, como principio subjetivo del
sedentarismo de masas, en la movilización de alguna persona que se encuentra
sola.
Allí, en la esquina que está a
mitad de cuadra, nos encontramos los desconocidos de siempre para seguir
conspirando contra nosotros mismos. Fundamos la universidad de conocimientos
inútiles y trivialidades comparadas. El Revisionismo Histriónico es la base del
manifiesto político que nunca se llevará a la práctica, porque la historia
todavía no está escrita y el futuro no se puede cambiar. De esta manera
llegamos a clarísimas e irrefutables confusiones y a tardíos descubrimientos
que nos pierden en los nuevos problemas de siempre.
Queremos cambiar el mundo
porque no sabemos lo que queremos. Y apoyados en la desconfianza mutua
construimos muelles en el desierto, en donde nos sentamos a pescar para saciar
el hambre de obesos que se quejan de llenos. Mientras tanto, los pobres
despilfarran guita que nunca ven y desatan crisis financieras desde las villas
miserias que controlan el mundo. Entre copas de sidra y vinos en cartón, se
juegan a la ruleta rusa lo que ni ellos tienen. Los empresarios son explotados
por el proletariado, que trabaja incansablemente en sus horas de huelga por
tiempo indeterminado. La juntan con pala gracias a la plusvalía sin fines de
lucro, y se quejan de su mala fortuna y de lo difícil que está, mientras
encienden un puro con un billete de 100 dólares.
Somos fanáticos creyentes de
nuestro ateísmo politeísta, de dioses que se suicidan todos los días para dejar
el universo en manos de nadie. Somos el ejemplo ético y moral del cinismo
ilustrado, la integridad de la decencia degenerada y el morbo de etiqueta.
Somos lo impensado lógicamente, la imposibilidad y la contradicción. Somos
antinómicos. Somos la esencia mutable de este manicomio mundial, la docta ignorancia
que está a la vuelta de la esquina, de esa esquina que está a mitad de cuadra y
que tiene sus puertas abiertas, para que entres por la ventana a desaprender
conocimientos. Tenemos para ofrecerte miles de preguntas sin respuesta y una
multitud de respuestas para las cuales jamás nadie ha formulado una pregunta.